Una noche más de soledad, otra copa se vacía, enciendo otro cigarrillo y te extraño, pasan los minutos, pasan las horas, y solo puedo pensar en ti. He tratado de esconder mi alma, haciendo proyectos, pero esta soledad no me hace bien, cuando estabas conmigo, nuestros cuerpos escribían poesía, hoy sin ti, solo puedo escribir mi dolor, al recordar la última vez que te vi, cuando te dije –quédate- y me viste con ojos muertos (ya no brillaban por mí)…
Y con esa mirada que no he de olvidar jamás, me lo dijiste todo sin hablar, diste media vuelta y te alejaste, y en esa calle se apagaron mis ilusiones, en esa calle se derrumbaron mis sueños, esa noche... Se murió el amor.
Hoy solo tengo de ti la rosa que me diste aquel día de los enamorados ¿te acuerdas?, que por cierto guardo en el libro que me diste en mi cumpleaños, también están las fotografías en las que estamos juntos, y en la que estas tú sola, haciéndome una mueca divertida…
Y las muchas tarjetas de ocasiones o fechas especiales, pero la mayor parte de mis recuerdos de ti (que son intangibles) los guardo en mi memoria, y nunca se van, son ausencias de mi, ausencias de ti, ausencias de nosotros.
¿Qué somos ahora? ¿Amigos? ¿Enemigos?... ¿Extraños?, no lo sé, creo que solo somos dos ausentes con ausencias... Solos... Siempre solos.
Colaboración de
Ángel Saucedo (porthoss)
México
