Cuando la caja del alma quede hueca,
cuando suene la trompeta del arcángel,
cuando haga con su rostro alguna mueca
el impertérrito David de Miguel Ángel.
Cuando suene a rock and roll algún bolero,
si florecen los almendros en invierno,
cuando pasen y se quiten el sombrero
los apóstoles camino del infierno...
Dejaré de buscar la melodía,
venderé las guitarras en el rastro,
plantaré en mi jardín melancolía.
Mataré de un hachazo mi osadía,
dejaré de pensar que allá en los astros
hay escrita para mí una poesía.
Colaboración de Aduren
España
