Verte, es la esperanza al amanecer. Oírte, es la ilusión de un nuevo despertar. Acariciarte un fruto prohibido y hacerte reír la ilusión por la que volvería a sonreír.
Todo esto y mucho más es lo que palpita mi corazón al
ver tus ojos jugando un combate entre amantes, haber quien es el que
más ama, en un reto en el que los cómplices son los vecinos
y la complicidad son nuestros hijos.
Mi esperanza es que todo esto acabe, y un día podamos reír
juntos de lo que jugábamos a amarnos sin tocarnos a sentirnos
sin vernos y amar por amar a todo aquello que nos rodea y simplemente
nos une en este limite de la esperanza, llamada vida. Volver atrás
no puedo, ni debo, ni quiero, pues todo lo que camine lo volvería
a olvidar. Solo quiero que sepas que cambié que maduré
y que por supuesto sigo amándote...
El amor que te tengo no se borra con conversaciones de desesperados
psiquiatras, intentando entender lo único que me hace seguir
estando vivo. Y porque intenten saber, no sabrán más que
el amor que te tengo no desaparecerá en vías lácteas
alrededor.
La esperanza de volver ha acariciar tu vientre materno, es la esperanza
que tengo al veer tus ojos jugando con los míos haber que inventamos
o volvemos a reinventar para seguir sonriendo a esta vida que tan cruel
nos trata.
Ojos con corazón por delante. Espero el momento de enseñarte
los míos. La esperanza de demostrarte tal y como soy. Sin complejos
sin temores, solos tú y yo con cuerpos que juegan con manos que
se deslizan con saliva que se intercambia. Y por supuesto con besos
que desesperan todo el tiempo que no nos besamos.
Colaboración de
Kano
España
