Soy un náufrago nativo en las costas de mis ojos,
soy el tiempo sin cordura que barre mis despojos.
Soy el cielo en el olvido del anhelo del diablo,
soy un simple conocido del destino cuando hablo.
Soy la luna, soy la noche, soy la tinta somnolienta,
soy un verso, soy la brisa entre tormentas.
Soy un árbol apartado de la flora sin corteza,
sólo soy en conclusión un poeta sin cabeza...
Es el guiño que recibo cuando miro de reojo,
es la carta que recibo a partir de mis antojos.
Es el frío angustiador de una mañana de febrero,
es el cielo cuando añora las caricias del enero.
Es la hoja ya arrugada, ausencia de mis páginas,
es un desguace para letras y mis ánimas.
Es la substancia que me inyecto cada noche,
sólo es la musa entre mis frases, un derroche...
Colaboración de Don Diego
España
