Por qué se escribe y se dice que en veinticuatro horas ocurre cualquier cosa. Entonces llega el momento de trazar tu norte. Te pones a pensar, ya no sabes que esperar. Mientras la poesía te corre por las venas pero no sabes de estrellas.
Sí, no sabes de estrellas que encaminen tu andar. ¡Oh Dios! Esto es triste, ya no veo sonrisas ni escucho las risas. ¿Qué pintaré como camino a seguir? Sigo esperando que la brisa sople en mi oído mi tan esperado revelo.
Colaboración de S. Salgado
Puerto Rico
