La vida es un simple laberinto que solo el hombre la pasa por instinto, quien puede escapar, con este maldito ritmo donde el ser humano no puede estar ni consigo mismo. Solo Dios nos impone tal castigo que creo no poder seguir sino estoy contigo, que al poner los pies al frente caeré, y esta vez, seguro será de muerte.
Este laberinto lleno de espejuelos me veo en ellos y me siento cada vez más lejos, lejos de ti, de mí y de lo que alguna vez fui; a veces miro al cielo y digo:
-Perdón por lo que soy, y por lo que fui pero no me castigues así.
Es verdad, admito que soy pecadora de por sí, pero lo único que pido, es que nunca me separen de ti.
Lo hice con todo el dolor ya que me separaron de alguien que quiero mucho.
Colaboración de
Grecia
Venezuela
