Cuando el amor se acaba queda el corazón triste y acongojado.
La vida parece acabarse.
Quedan, los buenos y malos recuerdos vividos.
Los buenos, para ser recordados cuando quieras ser un poquito feliz…
y los malos, para saber que valió la pena
dejar que ese amor siguiera su camino.
Hoy te recuerdo con mucha rabia y desamor.
Rabia porque me dejaste
y no supiste entender mi gran amor.
Rabia porque permitiste que creyera en el amor
y hoy compruebo que el amor
es sólo una gran ilusión.
Rabia porque te metiste en mi vida,
en mis Pensamientos, mi ser entero,
y cuando te fuiste, te llevaste todo,
hasta el aliento de mi propia vida.
Rabia porque te amé a pesar de todo.
Rabia porque lloré mucho.
Sobre todo, cada vez que no
lográbamos entendernos.
Rabia porque tu corazón
por otro amor siempre suspiró.
Rabia porque nuestro amor siempre fue compartido.
Rabia porque hiciste que creyera
en tus promesas de amor,
de alguna vez vivir cerca de ti
y todo fue mentira.
Rabia porque creí en tus palabras de amor,
hoy ya para mí, sin valor alguno.
Rabia porque me besabas
y no era en mí en quien pensabas…
Rabia porque me hiciste tuya…
pensando en otro amor,
y era yo, según tú, a quien amabas
Rabia porque al escuchar nuestra canción favorita
no hago más que llorar
y seguir pensando, porque lo nuestro, no pudo ser.
Rabia porque compruebo, que a pesar de todo,
aún te sigo amando...
Escribo para mitigar mis penas... Es lo único que me hace olvidar que no nací para amar...
Colaboración de Lizbeth
Perú
