Ella con tan solo mirarte huele y persuade tus deseos.
Puede oler tus deseos, oler tus anhelos con su cuerpo, lo mejor es que ella también lo quiere, pero te dirá que será a su manera.
Enloquecidamente hermosa, veo la sensualidad moviéndose precisamente como quiero.
Veo el poema y el verso erotico en carne cálida, en piel morena y suave.
Somos esclavos de sus exigencias.
De las fantasías somos presas y ella sabe manejarlo.
Es mas de lo que podemos darnos, mas de lo que podamos recibir, la sublimidad de lo sensual esta ahí y quiero tocarlo.
La resignación del placer es la tiranía del deseo donde tú y yo nos movemos.
