Todos somos especiales, un día un sabio me dijo.
A una rosa yo observaba y muy extraño me pareció.
Pues ¿como una simple flor puede causar tanta impresión?
Al inicio no entendía y es que ¿cómo hacerlo? Las rosas son tan comunes que casi todos los días las vemos.
Todos somos especiales, me repitió de nuevo.
Tal vez nos parecemos o hasta iguales llegamos a ser, pero lo que realmente importa. Fácilmente no se puede ver.
¿Te has detenido a ver las cosas bien? Juzgamos por lo que vemos y nunca nos cuestionamos su ¿por qué?
Pero todos somos especiales, recuerda siempre eso.
Una historia nos persigue que de alguna forma nos marcó ¿tú crees que por ser una rosa a esta no le afectó?.
La primavera dulcemente la trata y con su calor la cobija. Inocente la hace y todo es una maravilla.
Pero luego llega el verano que con su lluvia la lastima, misma lluvia que con el paso del tiempo más fuerte la volvía.
Al parecer ya todo pasó, pero el otoño llegó y de nuevo la hace caer sin más.
Para que el invierno finalmente destrozada y débil la deje.
Y de nuevo el ciclo se repite, una y otra vez.
¿Tú crees que con todo esto más fuerte no se hizo?
Tal vez simple la veas, pero no sabes que hay detrás.
Todos somos especiales, nunca nadie es igual.
Pasamos por tantas cosas que sólo el tiempo curará.
Pero si todos somos especiales es por la historia que tenemos detrás.
Esa historia que nos cambia para bien o para mal.
Y que nos hace especiales y muy distintos a los demás.
