“Donde está un entusiasta, es la cumbre del mundo”:
Joseph von Eichendorff.
¡Entusiasmo!... ése es el principal atributo que te identifica,
que te distingue de los demás y que constituye uno de tus rasgos
distintivos y una de tus características exclusivas.
Porque el entusiasmo es el motor de tu comportamiento;
puedo ver cómo te esfuerzas por hacer bien las cosas,
siempre con una actitud positiva,
siempre con un objetivo por cumplir,
siempre con una sonrisa en los labios…
esos labios que ya son míos.
Eres una mujer feliz…
quienes te conocemos, podemos intuir el bienestar interior
que irradias a tu paso y el entusiasmo que contagias,
aunque, por la naturaleza intangible de tu comportamiento
y por las infinitas combinaciones que constituyen tu personalidad
de diosa,
resultas incomprensible para las mentes estrechas
y para los espíritus precarios.
Pero, ante todo, eres una mujer independiente…
nunca permites que otros decidan cuáles son tus necesidades,
qué te hace feliz y con quién quieres compartir tu vida.
Todo esto te convierte en una mujer espectacular,
una mujer inteligente por la que vale la pena luchar
y por quien vale la pena cualquier esfuerzo…
una mujer que se ha colocado en la cumbre de mi mundo.
