Me tienes aquí, tan lejana a ti, sin pensar siquiera lo que cuesta sobrevivir a tu ausencia, apenas llegas, levantas el vuelo y desapareces.
¡De vez en mes! nos vemos, un par de horas, me dedicas tus minutos y te pierdes nuevamente.
¡No puedes imaginar, lo duro que es vivir así! Al otro lado de tu amor, sólo encuentro lo que nunca busqué, lo que nunca quise en mi existir. Sola, con la soledad de compañía, bebo el trago amargo de un día a día sin fin. Mi cama se ha vuelto mi lecho de muerte, entre sábanas rotas, y una almohada llena de lágrimas, vivo pensando en ti.
Triste, sólo la noche me rodea, entre sombras que apañan mi pena y el deseo de tenerte en mis brazos. Si tan sólo vieras, como vivo al otro lado de tu amor, te apenarías por mí, y te quedarías aquí.
