Me tienes como una tempestad
Castigándome...
sin descanso ni sombra,
donde todo tiempo te estorba,
donde el cálculo de cada acto tuyo
está cerebralmente dirigido a derrotarme.
Castigándome...
Danzas, te acorralo,
sales libres, muestras tu sexo
con alegoría y fantasía,
te la corres,
huelo tu sexo,
sigo tu sexo,
pienso en tu sexo,
me tienes, parece que me tienes…
Castigándome...
Ambos nos fustigamos en el fuego
que esperamos toda la vida…
Pero con la furia de tu silencio
sin paz, me derrotas,
haces que trastabille, que me caiga,
que entregue terreno,
que me vea ridículo,
que de algún modo hoy apetezca matarte…
sí lo repito: ¡matarte!
Por primera vez presiento que patearé el tablero,
por primera vez no sé qué hacer...
Y lo recuerdo muy bien
haber tomado un taxi hacia la
carretera de ventanilla,
el chofer que era muy joven corría alucinado por alguna
droga y lejos de increparle, de detenerle
me seduje por el vértigo
de la velocidad
sentía que el carro me afectaba, que el carro era yo,
era llantas, timón, espejos y parabrisas,
una sensación alucinante jamás experimentada
cegó mi razón,
mis ojos iban tragando kilómetros de brea
y en un instante loco,
de pronto todo terminaría…
La llanta de adelante explotó y dimos varias
vueltas de campana.
Se dice que fui el primero
en salir catapultado de mí asiento al abrirse mí
puerta en el
primer giro,
se dice que el carro rodó y rodó en pendiente
y justo salto donde tirado estaba yo…
Me paré al instante, había un lío de voces en mi cabeza,
recuerdo haber buscado al muchacho
entre fogonazos de llamas ardientes y
alcance a ver su cerebro rojo sorteado en dos
grandes mitades,
su cara desinflada parecía una máscara de carnavales,
yo tenía la clavícula expuesta
y el abrazo derecho pegado al cuerpo,
pero me quedo nervio suficiente
para hundir mis dedos llenos de polvo
en sus sesos humeantes y
luego, tras una extraña sensación
llevármelos directo a la boca…
Ahora más que nunca
la furia de sus silencios me traen
esas imágenes
y nacen en mí las ganas de matarla.
¡Matarla!...
Poema del libro Poemario para Amantes
La Historia de Monte y Venus
