Señorita:
Exijo respeto y consideración para mi persona;
no puede aparecer por mi oficina cada vez que se le pegue la gana,
luciendo esa espectacular sonrisa y ese condenado contoneo femenino
al caminar, porque me mata…
sea sensata porque un día muy cercano,
efectivamente me va a matar.
Sea cuidadosa con mi corazón;
tenga en cuenta que usted es la culpable de que se me pare
cuando la tengo cerca de mí.
