Camino sola en medio de la noche, las sombras me envuelven, y mis pasos se pierden en un silencio que duele. Divago entre penumbras, con los ojos abiertos y el corazón insomne, buscando respuestas a preguntas que sangran. ¿Por qué aquel que amé con cada fibra de mi ser me hirió con tanta frialdad? ¿Por qué nunca me miró con la verdad que merecía, ni me tomó en serio cuando le entregaba mi vida? El eco de su ausencia retumba en mi pecho, y la duda me desgasta: ¿fui yo demasiado amor para un corazón vacío? Sigo caminando, sola, en la noche interminable, cargando un amor que ya no existe, pero aprendiendo, en cada herida, que el valor que busqué en otros siempre estuvo en mí.
