Mi nostalgia tiene tus ojos, mi tristeza tiene tu nombre y mis recaídas... tus promesas vacías. Cuánto daño me has hecho, niño de pocas palabras, pero aun así... te cuido a tus espaldas. Quizás este es el amor que deseas, porque entre esas estoy yo, que te miro con cara de pena... tratando de disimular, para que no te des cuenta. Por alguna razón te espero a escondidas y lo niego... aunque de verdad me cuesta, porque mi alma siempre regresa a lo que anhela, y lo sabes, por eso no me sueltas. Pero esto ya no te interesa, así que tendré que guardar mi nobleza, para que no te des cuenta... de que aún me interesas.
