Deliciosa…
deliciosa y delicadamente femenina.
A veces,
la creación se muestra espléndida y harto generosa;
le gusta jugar y experimentar
y goza transformando minúsculas moléculas
en espectaculares obras maestras…
pero contigo no tuvo límites al asignarte atributos,
convirtiéndote en un milagro de diseño y delicadeza:
un encanto de mujer,
dulce y deliciosamente femenina;
¡toda una obra de arte viviente, sublime y maravillosa!
El alucinante triángulo formado entre tus piernas
y el nacimiento de tus nalgas,
-perfecta geometría femenina-
me hace desearte horriblemente;
mi imaginación explota con destellos de lujuria
mientras sueño con meterme entre tus piernas
y mi mente me dice que nada es imposible.
Cuando te acercas a mí y te abrazo estrechamente,
siento cómo la orografía de tu cuerpo se distorsiona
ligeramente al contacto con el mío;
es como si el sol bañara todo con la hermosa luz dorada
de finales de julio
y siento cómo mi amor por ti fluye por mi sangre
como un río subterráneo;
una parte de mi ser ama tu belleza,
la serenidad y la paz que das a mi alma,
mientras que la otra parte
anhela la emoción y lo impredecible de tu corazón:
claroscuros repletos de bosques umbrosos
y oquedades sin explorar.
Perseguir tu amor ha traído el máximo beneficio
a mi alma
y óptimos rendimientos para mi corazón;
cuando te vas cada tarde,
tu recuerdo resuena en mi alma
como un sonido dulce, lejano y hermoso…
pero, en realidad, te sigo sintiendo junto a mí;
tu corazón y el mío siguen unidos
porque nuestras voces ya no son discordantes.
