¿Que por qué escribo esto? Ni siquiera yo lo sé. Tal vez porque es la forma más fácil que tengo para desahogarme sobre los hechos recientes que acontecen en mi vida. Tal vez, simplemente, porque quiero dejar salir a flote mis más oscuras e internas opiniones o porque tiene que ser escrito.
Todos hemos tenido días malos en los que nos asaltan dudas, nos enfermamos, muere un familiar querido, tenemos problemas económicos o sencillamente no nos sentimos conformes con la rutina diaria. Pero, desde un punto personal, siempre puedo recurrir al pensamiento: “Eh, ¡podría ser peor, al mal tiempo, buena cara!”.
Muchos otros recurren al pensamiento de un ser omnipotente que, si son fieles, buenos y tienen una ciega adoración ante él, solucionará sus problemas con ese poder tan maravilloso y benefactor. Aunque no me guste admitirlo en voz alta y gritándolo a los cuatro vientos (pues siempre me he visto rodeado de miradas acusadoras ante este tipo de paganía), yo no creo en Dios.
Si nos ponemos a investigar sobre cualquier cultura de cualquier parte del ancho mundo, todas y cada una de ellas cree en un Dios o en varios de ellos, varios dioses omnipotentes, un infierno, un Tártaro, un demonio, un Hades. Y siempre me pregunto ¿qué diferencia hay entre todas ellas, o ellos? ¿Es que acaso cuanto más cambian las religiones y la forma de pensar del ser humano, nos acercamos más a la verdadera religión, Dios o dioses?
¡Pues yo no lo creo!, ahora cito una de las frases que, desde mi punto, merecen un gran reconocimiento: “Al mal tiempo, nada de ponerle buena cara. Al mal tiempo, ponle cara de asco”. En mi opinión, es ridícula la idea de un ser omnipotente, omnipresente y omnisciente.
Tal vez mientras escribo esto, tú estás aquí a mi lado con tu omnipresencia y mientras me ves avanzando en este escrito me ves con una cara de decepción que solo tú, padre de todos los hombres, conoces. Si es así, si en verdad existes, existen o lo que sea, te reto, omnipotente, te reto a decirme por qué es que abandonaste a ésta, tu Sodoma. ¿Por qué abandonaste a tu más grande creación después del universo mismo? ¿Nos cambiaste por otra civilización más perfecta y que te adora más que nosotros? ¿O simplemente te aburriste?
