Muchas veces nos dejamos llevar por como nos vemos externamente, cuándo en realidad lo que nos debe preocupar es llenar nuestro interior de cosas que realmente valgan la pena. La apariencia física es una fachada y se irá deteriorando con el tiempo, pero ¿te has preguntado como estoy interiormente o como está mi corazón? nos llenamos de basura que nos hace daño, te invito a que saques estas basuras emocionales que sólo quieren perturbar tu ser interior ellas son:
La duda, ofende a Dios no dudes él hará cualquier cosa por ti. La indecisión hay que tomar determinaciones concretas, el miedo muchas veces te protege, pero otras te llevará al fracaso. Ten discernimiento para que sepas cuándo vencerlos y no perder tu voluntad, esfuérzate por ser valiente. La inseguridad, es parte del rechazo en ti mismo.
Que la seguridad en Dios sea tu caminar y por último: la ansiedad. Esta es la madre de todas, te lleva al comportamiento depresivo fuera de control. Deja que Dios sea el centro de tu vida y sea él tomando el control en ti.
