¡MADRE MIA!
Siempre tan hermosa y ausente,
Siempre tan perfecta y silente,
A fuerza tiene la verdad en su mirada,
Siempre acierta en sus apreciaciones,
Emite credibilidad y respeto sin vacilaciones,
Es la sabiduría encarnada,
Su instinto maternal le dio la maestría,
Para leer de todos sus tristezas,
Siempre tan precisa,
Siempre tan perfecta.
