Me levanté pensando en tantas cosas, me levanté pensando en lo que pasa en mi vida, me levanté pensando en mi pasado, mi presente y hasta en un futuro que promete tantas cosas, y que al parecer es sólo un sueño, un deseo que llevo en mi corazón. Me levanté pensando y deseando encontrar una respuesta a todas esas preguntas que no me dejan en paz, me levanté sintiendo la esencia de aquello que trastorna mi mente, que juega con mis sentimientos.
Hay momentos que no sé qué pasa conmigo, no sé cuál es mi propósito en esta vida. Las dudas invaden mi cuerpo y mi alma, vivo con la incertidumbre de lo que pasará hoy dentro de mí, a veces tengo miedo, mucho miedo de encontrarme con uno de esos días en los cuales lo único que quisiera es huir de todo, tengo mucho miedo a tener un día como hoy.
Lo peor de todo es que al desear que llegue pronto la noche me encuentro con momentos que he pasado, aquellas noches de insomnio, eternas noches, no muy lejanas en las que cada pensamiento, cada idea que pasa por mi mente, cada suposición, cada sensación, cada imagen y cada ilusión me atormentan hasta dejar en mí un ser sin aspiraciones, sin ánimo a seguir con la misma rutina.
Hoy me he puesto a reflexionar en aquello que muchas veces sufrimos, aquello que por alguna razón todo ser humano experimenta. Nosotros siempre haremos comparaciones, siempre, no hay persona que no lo haya hecho y obvio no, no podemos decir que es lo mismo, no podemos decir que todo tiene el mismo efecto, no debemos seguir engañando a la mente y al corazón.
Cada situación vivida deja huellas en nosotros, y muchas veces deja heridas, heridas que pensamos jamás sanarán, pero en nosotros está la decisión de salir del hoyo profundo al que hemos caído, está en nosotros dar ese paso que cambiará nuestra vida.
Algún día escuché decir a alguien que debemos tocar fondo para darnos cuenta de la realidad en la que estamos metidos, cuando nos encontramos en circunstancias difíciles es necesario tener a alguien a nuestro lado; un amigo, un hermano, a tus padres, a Dios, a ese ser que te ama, quienes serán una parte importante, una ayuda para poder recuperarte, pero es primordial tener en cuenta que nosotros debemos de ser los principales responsables en querer salir adelante, los principales interesados en que sanen esas heridas que nos hacen daño.
Cuando sucede esto en nuestras vidas, lo único que podemos pensar es que no hay ser sobre este mundo que experimente un sufrimiento de esta magnitud, somos tan egoístas que cerramos los ojos, nos encerramos en nuestro pequeño y estúpido mundo y no nos damos cuenta que aquellas personas que están a nuestro lado, aquellas personas que nos aman de verdad también sufren con nosotros. Somos tan individualistas que no vemos más allá de lo que se encuentra frente a nosotros y no nos importa lo que sienten los demás.
No sé por qué los seres humanos somos tan tontos, tan necios y muchas veces nos quedamos estancados en los fracasos, nos quedamos sufriendo y recordando derrotas, somos tan mediocres que nunca queremos avanzar, y por más que digamos lo contrario así es.
Por favor hay que abrir los ojos, hay que abrir nuestro corazón a aquellas personas que sólo nos quieren ayudar, que buscan hacernos bien, que nos dan todo su amor. No seamos egoístas, no seamos pesimistas y tontos, no nos quedemos en los fracasos, no dejemos sin sanar esas heridas, aceptemos la ayuda que nos ofrecen, pero sobre todo poner todo de nuestra parte, porque dice un proverbio muy conocido " El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero sólo el necio se queda sentado en él".
Así que lo único que puedo pensar hoy, es que si alguna vez he estado en una situación similar, aprendí a salir adelante, y no yo sola, sino con ayuda de mis seres amados y sobre todo con la ayuda de Dios. Aprendí una valiosa lección que es el no hacerle daño a esas personas que me apoyan y que sólo quieren verme en plena felicidad, aprendí a ser un poco paciente y aunque a veces sea muy difícil serlo entiendo que para Dios no hay imposibles...
1 Juan 5:14: Y ésta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.
Es tiempo de sanar nuestras heridas.
Colaboración de Kitty
México