El alma que está enamorada de Dios, es un alma feliz, porque es el camino del amor divino, por eso pido a Jesús que me atraiga a las llamas de su amor, los caminos de la vida son diferentes, el tuyo y el mío no son iguales pero ese el destino que él preparó para mí, Recuerda que recogeremos, infaliblemente, aquello que hemos sembrado.
Si estamos sufriendo, es porque recogemos los frutos amargos de los errores que hemos sembrado en el pasado. Permanece alerta en lo que se refiere al momento presente. Planta ahora semillas de optimismo y de amor, para recoger mañana frutos de alegría y de felicidad.
Cada uno recoge, exactamente, lo que sembró.
Los consejos ayudan, no cabe duda...
Una experiencia maravillosa que la vida me ha dado
Colaboración de
Clau
México
