En momentos de las personas son influenciadas por situaciones externas a los sentimientos, familia, amigos, estado de salud, trabajo… pero también la climatología crea un estado anímico en las personas que influencia directamente en su estado.
Como en todas las situaciones de la vida cundo la suerte, el sol, el día a día brilla, no te paras a saborearlo solo sonríes y lo disfrutas, pero cuando llueve atreves de tu ventana también está calando tu interior.
En fechas invernales siempre aflora un sentimiento de soledad de incomprensión o alejamiento, y paladeas más lentamente una canción, un momento, una fotografía, la diferencia del carácter de las personas es como se lo toman si te das cuenta de esa situación aunque estés abocado a que te arrastre como una pesa al fondo del mar aprovecha esa zambullida para ver la belleza del fondo de esos pensamientos así puedes volver otra vez a esa imaginaria salida de meta en la cual has cogido fuerzas entrenado y masticando pensamientos.
Hay personas que solo piensan en el individuo yo y creo que una de las mejores reacciones que puedes tener en esta vida en momentos que no solo llueve en tu habitación interior sino en las de tu compañeros de vida, es aflorar una sonrisa un pensamiento positivo. Los cuales sumándose como una cadena de favores crean un reflejo que desemboca en un rayo de energía atreves de las nubes viéndose comunitariamente invisible pero personalmente esclarecedor un arcoiris donde cada uno crea su arco de colores favoritos.
Hay mil opciones ante esta climatología sentimental siempre se desvelan los extremos, ahogarse en un charco, o saltar encima de él como un niño con botines nuevos, pero entre esas nueve mil novecientas noventa y ocho podemos ser nosotros el promotor externo de sonrisas para alegrar la vida común.
