No sé si empezar por el principio o empezar por el final.
Empezaré por el final esperando que aceptes mi perdón, nunca mal intencionadas mis palabras, lo que finalmente llegaron a provocar.
Tuve una no apropiada manera de entrar nuevamente en tu vida, te hice participe de algo que no hubiese tenido que salir de mí como son mis sentimientos, pero como se suele decir a lo hecho pecho y si lo reconozco me dejé llevar, me cegué pero también (admítelo) por tus palabras.
Sé que lo nuestro nunca tendrá futuro, somos muy diferentes. Tengo que reconocer que me gusta lo imposible, lo inalcanzable.
Debo agradecerte lo hombre que eres, que tuvieses los pies en la tierra y no dejases que esto llegase a ningún puerto "gracias" se ve lo buena persona que eres y por ello me gustaría seguir al menos nuestra "amistad truncada involuntariamente".
Yo ahora me sigo sintiendo mal, por lo que habrás tenido que pasar sin tener culpa alguna. Me arrepiento y necesito tu perdón.
No me arrepiento de mis sentimientos, son míos. Sabes que estos 27 años sintiendo amor incondicional por ti, van ha perdurar el resto de mi vida conmigo y no forzaré nunca el olvidarte.
Sé que mis palabras fueron fuertes, demasiado directa. No tuve el tacto suficiente para lo que realmente estaba pasando.
Que yo misma alimenté una situación que no era real, era ficción de mi inconsciente o junto a tus palabras me lo creí.
Estoy avergonzada de lo que opinarás ahora de mí. Sabes que soy impulsiva, pero nunca con mala intención, que entiendo que hayas reaccionado así pero me duele el que primero me dijeses que si estuvieses solo estarías conmigo, que nuestra ruptura te afectó y de repente me anules de tu vida cuando yo lo único que quería era seguir disfrutando de nuestra amistad.
Sabes que me tienes aquí por siempre, nunca estarás solo...
