Fue una de esas noches de otoño,
cuando tus sentidos se entretenían
con mi aliento;
vacilantes y casi sin voz
se mezclaban de a poco
los labios que no habrían de unirse más…
Se entretuvo mi deseo
con la cercanía de tu piel
y el sonido de aquella música
que no escuchaba,
se fueron incendiando los sentidos,
afanados por la necesidad
y el abandono…
Casi despreciable y con lascivia
desertó el júbilo de nuestros cuerpos,
al no hallar el eco
producido en los labios y los dedos.
Colaboración de Saneli
Colombia
