Así nada más; sin más. El cielo quedó
perdido y divagando en un ojo de tiempo.
Esa noche la llama viajó por las constelaciones de tu cuerpo, me
dejaste sin tu calor. Lumbre en el cielo, frío en la tierra.
Las manos ardieron por tu ausencia, me dejaste resumido a una flama
agonizante.
¿De que color es el aire que respiras? ¿De que sabor tu
boca?
¿De que olor tus sueños?
Colaboración de
Gianino
México
