Debemos separarnos… Quiero que sepas que tú, me has orillado a tomar esta decisión, estoy dispuesta a dejarte libre si eso es lo que deseas, porque yo lo haré si eso te hará feliz; no tengo ya nada más que decirte, las palabras de mí para ti por ahora se han acabado, no tengo el deseo ni la voluntad de hablar contigo, y que quede claro que no es por falta de amor, es ¡por tanto dolor!, un dolor insoportable de saber que, ya no eres más que alguien que desconozco totalmente… ¿Dónde quedó tu ternura? ¿Dónde quedó el amor incondicional que me decías tener? ¿Dónde está tu apoyo? ¿Tú comprensión? ¿En dónde?
Quisiera separarme de ti… Sólo por un tiempo, creo que es lo mejor, quiero que me extrañes, y más que me extrañes que me necesites, y más que eso, que pienses, sientas y sepas, que verdaderamente te hago falta, que seas tú, otra vez tú, que deseas seguir a mi lado (yo no necesito darme cuenta de mis sentimientos hacia ti, sé que aún, ¡sí, aún te amo!) pero tengo miedo, muchísimo miedo, de decir cosas que te hieran por aminorar mi dolor y mi desilusión, (porque ahora estoy tan, tan, sentida contigo, que quisiera no verte más) prefiero arriesgarme a perderte aún amándote, a tenerte a mi lado sin que me ames ya.
No sé si todo lo que haces es por sentirte más hombre, o por demostrarle a alguien o a ti mismo ¡cuán hombre eres! Haciendo todo aquello que hace que se rompa la confianza entre nosotros, todo aquello que me hace sentir indignada y humillada, que me hace sentir poca mujer para ti… No sé si lo haces porque estás harto de mí, y no tienes la suficiente valentía para enfrentarlo y decirme ¡te dejé de querer! o no tienes tu autoestima bien y por eso, acudes hacer todo eso que haces, pero una cosa si me queda claro, eso, no es de hombres, “es de machos y cobardes” palabras que jamás pensé en pronunciarlas para ti…
No sé si quiera estar a tu lado, no sé si pueda perdonarte, porque siento que en mí, ya se ha roto totalmente la confianza, y el respeto que te tenía, no sé si deseo estar íntimamente contigo, me daría asco, vergüenza, y coraje, no lo sé, quisiera olvidar todo el pasado que me lastima, pero no sé si pueda…
Me has descuidado, no me preguntas la mayor parte de veces, ¿cómo estoy? ¿Qué proyectos tengo? ¿Qué hice en mi día? No me mimas, no me siento protegida, no eres cariñoso conmigo, casi no hacemos el amor, y el tiempo que normalmente estás en casa sólo duermes, en pocas palabras, “no tienes tiempo para mí”...
Tiempo que deseo y anhelo con todo mi corazón… Yo, aún te sigo amando lamentablemente, y digo lamentablemente, porque no te mereces que te ame de tal manera, al grado de que mi vida durante estos últimos veinte años, ha girado en torno a ti… (Sin darme cuenta, que yo, sí, ¡yo!, soy primero) creo que has sido muy injusto conmigo, no merezco la forma en que me has humillado, la forma en la que me has herido una y otra vez… En verdad no te imaginas el dolor profundo y la tristeza que siento, no sé si es más por cómo me has dañado, o porque ya me has dejado de amar.
Te he perdonado cuando me has herido haciéndome sentir poca cosa, (y aunque sé que no es así) me lo has hecho sentir con tus actitudes, te he impulsado cuando has necesitado volar para cumplir tus proyectos, te he alentado cuando caes en tus profundas depresiones, he luchado hombro a hombro contigo para sacar adelante a nuestros hijos, te he comprendido y perdonado cuando en un momento de locura, es decir, cuando bebes de más…
¿No te das cuenta que te daña?, ¿qué me dañas?, el éxtasis del momento… Pasa… Pero, las huellas y la vergüenza de tu comportamiento y la cruda moral, quedan ahí… Lastimando una y otra vez la herida que aún no sanaba… Aunque no bebas hasta perderte, bebes a diario, y a veces el momento te hace olvidarte de todo y perder el respeto a tu familia y a ti mismo… Hasta dañarte y dañarme profundamente… ¿En qué momento dejaste que todo esto sucediera?
Sé, que no soy una perita en dulce, también tengo carácter fuerte, sí, enojona hasta decir ¡basta!, enojos que regularmente no son contigo, quizás es la frustración de no sentirme útil, de no tener nada mío, (como proyectos de vida, míos y sólo míos) como no hacer cosas que me gustan, la mayor parte de veces porque el dinero no es suficiente y prefiero guardarlo por si lo necesitas (Siempre pensando en todos antes que en mí) sé que muchas veces soy poco tolerante ante las situaciones que me frustran y no puedo controlar…
Pero aún así, te amo y yo jamás te he dañado de la manera en que lo has hecho tú (¿cómo lo haría queriéndote como te quiero?)… Sé, y estoy consciente de que también han habido momentos maravillosos e invaluables junto a ti, llenos de alegrías y satisfacciones, llenos de emotividad y muchísimo amor, pero son momentos que lastimosamente cada vez se van empañando más y más por las lágrimas que me ciegan y ya no me dejan ver nítidamente esos recuerdos sorprendentes en nuestra vida…
Siempre creí que llegaríamos a estar juntos hasta que estuviéramos viejitos, y tomarnos de las manos temblorosamente y llenas de pecas por el paso de los años, y que juntos aviváramos la llama de nuestro amor a través de las páginas del álbum de nuestras vidas, ya con los recuerdos arrugados y las palabras ya borrosas, pero ahí mirarlas, y darnos cuenta nuevamente cuan hermoso fue lo que vivimos…
Creo que has sido muy injusto conmigo, no merezco la forma en que me has humillado, la forma en la que me has herido una y otra vez… En verdad no te imaginas el dolor inmensurable e indescriptible que siento, tanto como te he amado, no sé si es más por cómo me has dañado, o porque siento que ya me has dejado de amar. No te preocupes por mí, saldré adelante. Y seguro que tú también. Yo, te he amado incondicionalmente… Pero ¿tú?... Desearía oír que también…
Gracias por darme tantos momentos de felicidad.
Colaboración de
Magali Sauceda
México