Quisiera no haberte hablado, quisiera nunca haberme fijado en ti, quisiera
no haberte conocido, quisiera no haber empezado quererte, quisiera no
haber empezado amarte, este frío que me estremece cada parte
de mi cuerpo y de mi ser al mencionar tu nombre, este odio que crece
con el hecho de que algún día te iras, quisiera no perderte
que este amor nunca acabará.
Maldigo al destino por unir tu camino con el mío, hacer que te
ame y necesite para vivir en este maldito mundo. No quisiera que nuestras
expectativas se fueran a la basura, que aquellas palabras que te susurre
a el oído fueran en vano, esas caricias, esos besos fueran nada
más por puro compromiso, el recorrer tu cuerpo a besos fue un
pecado, yo creo que mi mayor delito es el hecho de llegar a amarte.
Ahora amor, tu tienes mi amor en tus manos, en ti está el destino
de mi existencia.
Maldigo el destino por unir tu camino por el mío, hacer que
te ame y te necesite en este miserable mundo, sin ti mi vida no tendría
sentido. A veces siento que tus palabras no son que por puro compromiso,
ahora te pregunto ¿En verdad me amas?
Yo no quiero creer más en tus palabras, en tus caricias, en tus
abrazos, en tus labios, ya no más. Quererte a sido un error,
llegar a necesitarte un pecado, te has llegado a convertir en una religión
a la que he amado.
Colaboración de
Manifest
México
