Tú que fundes el amor de dos seres que se aman
y que ligas tu sangre con tu carne y ternura
y con ellos formando un nuevo ser en esta vida
fruto del hombre que sembró en linda criatura.
Madre, tu que das el amor sin condición ninguna
regalando tu dolor, el sufrimiento y penas
para ver crecer el fruto de tus entrañas
donde seguirá corriendo la sangre, de tu corazón y venas.
Siempre seré retoño de tu vida
que con mi sombra quisiera cobijarte
imposible tan inmenso amor que me diste
sólo me queda quererte y adorarte.
Eres lucero que a mi destino guía
tu bendición en mi mente siga
que puedo darte, no es mía la vida
madre sagrada, Dios te bendiga
Colaboración de Guillermo Estrada
México
