Que alguien le explique a la razón
que a veces entenderlo todo no basta,
porque no lo entiende.
Por más que le insisto
la razón no me escucha;
y por más que le escribe
no entiende al corazón,
que tratando de explicarse se cansa
y se agota más con cada latido;
bombeándome palabras a traición,
latiéndome versos sin sentido.
Y en el medio, estorbando, estoy yo.
Entre ambos, sin entender nada,
sabiéndolo todo sin sentirlo.
Harta, con razón,
y con corazón ilusionada,
pensando que algún día
entenderé parte de lo que escribo.
