“Cruenta y desigual pelea se libra en el campo de batalla que es mi alma, sobre el cual fragmentos de un bravo corazón hay regados por doquier, sin embargo, éste resiste con dolorosa valentía; armado únicamente con un último y mínimo brillo de esperanza hace frente a un magnífico adversario comandado por mi razón, que blandiendo poderosos argumentos, hechos innegables y hasta infames sospechas no ha podido doblegar a tan formidable rival.
El resultado… Ya lo conocemos, sólo es cuestión de tiempo, el mismo corazón lo sabe, incluso ha elegido ya su epitafio final: ‘Juzgado, condenado y ejecutado por el ser que en esta vida más he amado’”.
Colaboración de Jeyci Eldi
México
