Un día tuve un sueño,
y en mi sueño tú aparecías;
soñé que te amaba y tú me correspondías.
Tú y yo caminábamos juntos y así pasaban los días.
Pero la noche se acaba y los sueños terminan
y de todo eso que soñé por dos cosas aún mi alma suspira:
el sueño donde te miré y tu vida que, en sueños, sigue siendo mía.
Colaboración de Salvador Valerio
México
