Una de las creaciones más extraordinarias y maravillosas de este planeta, es el reino animal.
Al carecer de una conciencia pensante que analiza y sintetiza de manera lógica como nosotros, los animales sólo son guiados por su instinto, no saben de ética ni valores morales, cuando dan muerte a otro ser vivo la única finalidad es la supervivencia. Estas interesantes criaturas poseen innumerables formas, colores y tamaños, al igual que sus hábitats varían según su especie.
No obstante, han sido masacrados y torturados por el hombre, durante cientos de años, y no guardan rencor alguno contra ellos; tal vez lleven un gran secreto dentro de sus salvajes corazones que nosotros no conocemos, y que sólo el creador lo sabe, quizás algunos en su vida anterior pertenecieron a la raza humana y por alguna razón desconocida sus almas volvieron dentro de estos primitivos cuerpos. Pero algo puede ser casi seguro; el omnipotente debe tenerles un lugar especial reservado en el edén, ya que a diferencia de nosotros, ellos están libres de maldad y de toda aberración humana.
Colaboración de El último filósofo
Chile
