Dios amó tanto al mundo, que todo lo que hizo, lo creo por amor; este es el gran secreto por el cual fuimos hechos y el propósito por el que estamos aquí. El amor es el sentimiento y la energía más poderosa de todo el cosmos, es el principio y el fin del universo; cuando es alcanzado, no hay nada más que alcanzar, cuando se conoce su felicidad, no hay más felicidad que conocer. Al observar la madre naturaleza, con sus hermosos paisajes, ríos, lagos y majestuosas montañas; cuando admiramos la hermosura de una tierna y delicada flor; todo eso nos ara recordar, que fuimos creados por este sentimiento tan maravilloso y profundo que es el amor.
Quien llega a conocerlo logra la felicidad suprema; y quien nunca lo tuvo y llega a obtenerlo, ama con mucho más fuerza. cada vez que observemos el nacimiento de cualquier ser vivo, cuando cada dulce mañana abramos nuestras ventanas de par en par, para ver el hermoso amanecer como se dibuja fantásticamente, al igual que la maravilla de un sueño ante nosotros; para que los primeros rayos de luz penetren e iluminen nuestra habitación, acompañados de la espléndida melodía que emite el canto de un ruiseñor, celebrando alegremente el nacimiento del nuevo día; e incluso al dar un tierno beso en la mejilla cada mañana a nuestros queridos y adorados hijos, después de haberlos contemplado como dormían, al igual que inocentes y hermosos ángeles; nos daremos cuenta, que la única y máxima finalidad de nuestra existencia; es comprender, que venimos al mundo por amor, porque el amor; es Dios.
Colaboración de El último filósofo
Chile
