A los 5 años aprendí que sólo me tenía a mí mismo, a los 16 años entendí que los riesgos representan o grandes fracasos o grandes recompensas, pensé que mi vida no tenía la mayor importancia, viví una ruleta rusa disfrutando de la adrenalina del riesgo, era el primero en ofrecerse a misiones, hasta llegué a pensar que ni a la muerte le interesaba, cuando te conocí todo cambio, me desesperaba por estar a tu lado y me volví cauto, al nacer nuestro hijo hasta las sombras parecían un riesgo.
Ahora ante los hechos confirmo que arriesgarse bien vale la pena, me arriesgue contigo y perdí; pero de no haberme arriesgado a conocerte, a amarte, a tenerte, a ser padre, a perderte, no hubiera tenido la vida tan interesante que he tenido, tal vez la seguridad que te di es lo que te alejo de mí, tal vez una vida sin riesgo es una vida de tedio, tal vez debí ser más tu compañero de aventuras y menos tu protector, tal vez debí compartir contigo más problemas y no sólo festejos, tal vez debí darte el lugar más de mi compañera y menos de mi princesa, tal vez debí arriesgarme a verme vulnerable y expresarte que te necesitaba.
Colaboración de gabo12
México
