Y es con esta botella de amaretto que pretendo disolver cada uno de los padecimientos de mi alma, convertirla en una medicina efectiva que cure el dolor profundo que se alojó en mi corazón, como el intruso más audaz que no desea retirarse y evade constante y eficazmente cada intento de desalojo.
Con cada sorbo estaré embriagándome con tu recuerdo tratando de convertirlo en olvido, disgregando cada una de tus palabras donde profesabas un amor tan puro e inagotable que terminó siendo la fuente constante de mi desdicha al no poseerte, dejado un vacío inexistente de tu ser un desdeñable flashback de cada encuentro de nuestros cuerpos... conduciéndome inexorablemente a no depender más del sabor del albaricoque con almendras para poder olvidarte por un momento y tratar de convencerme que mi existencia si es llevadera si no estás a mi lado... que cada momento que me diste y cada respiración que tomé de ti no está, porque ese instinto tuyo de demostrar corporalmente lo que tu pensamiento te ordena ya no es para ti, otra inspiración habita en su pensamiento, mientras tu inspiración en estos momento es tratar de terminar esta botella…
