Una madrugada oí la típica frase que todos sabemos y que nadie quiere oír... tenemos que hablar... en aquel instante mi mundo se derrumbó, y acabé totalmente atrapada entre sus murmullos. El me dijo que no era feliz... esa frase... aun me duele el pecho cada vez que recuerdo ese momento...
Lloré esa noche y todas las noches de todos los meses siguientes. Dijo que estaría tranquila que ya lo hablaríamos, pero no fue así. Tomó su decisión por los dos.
Yo mejoré y mejoré por cambiar aquello que no le hacía feliz de la relación, pero el jamás creyó en mí, ni en el amor que me domina contra mi propia voluntad. Si aun me amara como dice no me hubiera hecho tanto daño, me hubiera dejado demostrar hasta que punto soy capaz de hacer TODO por amor, yo le perdoné todo lo que hizo mal, y fueron muchas cosas que me hirieron de una manera que jamás podré olvidar...
Cuando por fin vi la luz y me dijo de volver a intentarlo... mi corazón no lo podía creer después de tantos meses de oscuridad, dolor, angustia, tristeza y vacío... pero de golpe y sin esperarlo volvió a robarme lo que más soñaba sin llegar ni a rozarlo... me volvió a quitar mi razón de vivir, tantos esfuerzos, tanta lucha dejándome el aliento en el camino... y me quedé a las puertas de mi sueño de nuevo...
Recuerdo el día más feliz de mi vida, estaba en un local, bajo un techo de estrellas... y allí me declaró su amor hace ya 7 años... al poco tiempo me regaló mi propia estrella y ese regalo aunque solo parezca romántico no es solo eso, ese regalo marcó mi vida, y ha estado cada día presente en mi realidad.
Ya pasaron 10 meses y al día de hoy por desgracia para mí, todo sigue igual. Hemos pasado mucho sufrimiento los dos, ambos hemos tenido oportunidad de rehacer nuestras vidas con otras personas, pero aún siento mi corazón desbordado, aún me duele el pecho cuando no sé nada de él, ahora sólo soy su amiga, él siempre fue mi mejor amigo a parte de mi pareja, y esta situación... me tortura... deseo tocarle, si tan sólo pudiera acariciarle... o darle un abrazo... tenerle tan cerca y no poder olerle, rozarle... lucho contra mí misma y todo lo que desearía hacerle, porque no soporto la idea de perder lo poco que me da...
Si lo sé, se que valgo más que esta situación y conformarme con las migas.
Mi mente sabe que tiene oportunidad de aceptar lo que hasta ahora he negado, de empezar de cero, dejar que otro me quiera. Pero que hago si mi corazón se niega a abandonar la esperanza, el amor, no soy capaz de dejar este amor, el amor de mi vida. Me presionan para que lo haga porque quieren verme feliz, y no se dan cuenta que yo solo veo la luz en él, que sueño con ello cada día, cada noche.
Un día le dije a una amiga que por favor no lo criticara su comportamiento porque ella solo veía mi versión y lo malo que había hecho, no lo bueno... y su respuesta se me quedó grabada a fuego... "no lo quiero en tu vida porque a pesar de todo lo que te hizo tú jamás me hablaste mal de él".
Ni lo haré jamás porque mi amor es inmortal e incondicional, pero estoy consumida y agotada, no puedo más ni física ni mentalmente... esta lucha contra mí misma, este afán de superación, estoy abatida y no puedo hacer nada más para demostrar que es el amor de mi vida. Si él no ha hecho nada por mí, no ha luchado nunca por mí, no ha creído en mi cambio, ni me ha dejado demostrarlo en casi 1 año... es porque no me ama... que no cree en mí... y yo ya no puedo demostrarlo más, ya le di todo mi ser, le entregué toda mi alma...
Tengo miedo a preguntárselo... su respuesta me mataría...
El fracaso y la negación del motor de tu vida da pánico, no sé si es mejor sufrir con la respuesta, o sufrir con la agonía y la duda...
Jamás volveré a amar así, pero sé que tienen razón que él jamás volverá a mi lado, que si quisiera ya lo hubiera hecho en todo este tiempo. Tengo que aceptar que una parte de mí murió hace casi un año y que no volverá, intento mirar hacia adelante, tengo más fuerza de la que creía. Superé lo más duro de mi depresión sola, hice cambios en mí misma que jamás pensé que sería capaz de hacer. Mejoré mi calidad de persona por dentro y por fuera, y eso es gracias a él.
Debo agradecer cada experiencia a su lado, cada risa, cada caricia, cada beso... y aún en lo malo, me enseñó que yo aún podía ser mejor de lo que era.
Siempre le amaré, pero no puedo esperar eternamente lo que jamás llegará, esta lucha contra mí misma acabaría matándome, tengo que rendirme y cuando lo logre no podré volver a dar marcha atrás, tengo miedo de perder lo único que me ha importado en la vida, pero la realidad es que el ya no me quiere en la suya...
Siempre te amaré más que a mi misma, tu estrella, Antlia