Nunca había besado tus labios, desde la primera vez que tocaron mis labios los tuyos, sabía que eran como una droga, que siempre pides más y más.
Y ahora no sólo tus labios son mi adicción y mi perdición, sino también tu cuerpo. Ese cuerpo que me incita a pecar, en el nombre del amor.
Sabes que me encanta la forma en que me miras, con ese deseo de sentir mi piel en contacto con la tuya, es la primera vez que siento este estremecimiento cuando tus manos tocan mi piel y tus labios besan los míos, es algo tan hermoso que no quiero que termine.
Me encanta ese deseo que tenemos tú y yo al estar juntos, el querer no sólo mirarte, sino también entregarme a ti en cuerpo y alma, sentir la aceleración de tu respiración y los ritmos de los latidos de tu corazón, que me hace arder de deseo por ti, que me hace sentir tu amor y tu explosión de pasión.
