A veces resulta difícil entender a las personas, tan distintas, tan iguales, a veces son capaces de hacernos sentir que hay un abismo entre unos y otros.
Nos hacen creer que tienen las mismas necesidades, pero cuando rasgas un poquito ves como tienen una idea que las hace singulares, que son capaces de luchar por "esa idea", dejando a un lado todas las cosas que dicen que necesitan.
Hablo de las personas que intentan convencerte que se sienten solas, que necesitan cariño, que no las entienden.
Poco a poco vas descubriendo que lo único que necesitan es sexo, que es su único anhelo y fin en la vida.
Pero hasta que te das cuenta de eso, si son un tanto inteligentes y quieren llegar a su objetivo a toda costa, puedes haber perdido muchas cosas por el camino, tu tiempo, tu vida, y un desgaste emocional terrible, que te hace pensar si eso es tan importante.
Yo no digo que no lo sea, pero creo que es un complemento para otras cosas más importantes y que son más reconfortantes, para el interior de uno mismo.
Hay una foto que me mostró un amigo, en la que se veía un iceberg, a la vista era pequeño, pero en su inmensidad, en el fondo, allá donde no nos atrevemos muchos a llegar era impresionante.
Esta foto me impresionó mucho, me sentía identificada con ella, y por eso agradezco mucho a Angel que me diese la oportunidad de hacerme reflexionar sobre todo lo que hay en la vida y que se parece a ese iceberg, tantas cosas que se muestran pequeñas, y que son inmensas sin verlas aunque las tengamos delante.
Es como otra dimensión, solo vemos lo que nos ponen a la vista,
lo que nos interesa ver, pero no nos paramos a mirar la grandeza de
muchas cosas maravillosas que pasan por delante de nosotros y por las
prisas, por nuestras prioridades, por el ritmo acelerado de la vida
que llevamos no somos conscientes de parar, sentir y ver.
Colaboración de
avedeluz
España
