Empiezo a recordar con más claridad aquella noche que te vi en la cama de un hospital, abuelo todo empezó una tarde que te pregunté si te sentías bien. Pues tu color de piel tenia otra tonalidad no eras aquel viejo fuerte y lleno de vida, que manejaba su bicicleta para llegar a cualquier destino que pudieses, llegaste llorando a este sillón de nuestra sala, mis ojos se llenaron de tristesa al verte de esa manera.
Tú no padecías fuertes enfermedades pero carecías de abrazos y cariño.
Me platicaste tantos secretos, tus pesares y sin darme cuenta te estabas despidiendo. Mi viejito te hago esta llamada al cielo para decirte cuanto hecho de menos tu cabello plateado, tus bromas a la abuela y todo lo que este relacionado con tu vida. Al salir de tu cuarto lleno de enfermeros me dijeron que estabas bien, tus palabras fueron: ahorita que te vayas me iré y te fuiste a las 11:23,
Don Jorge en casa nos haces falta...
