Agárrate a tus raíces, cuando el olvido te hace temer perderlas.
Agárrate a ellas, que son tuyas, cuando la duda te hace desconfiar de que así sea.
Agárrate a ellas, cuando notes que estás descolgada y sientas que no perteneces a nadie.
Agárrate a las raíces de la duda, del olvido, de la desconfianza, del miedo, cuando temas que las auténticas raíces (que son de la tierra) no son las verdaderas.
Agárrate a la duda, cuando sientas que la duda manifiesta puede vencer a la desconfianza. Es mejor una mentira manifiesta, que una verdad a medias (duda). Que así es la mentira verdadera y la verdad a medias mentirosa.
Ya no sabes qué es lo auténtico y qué lo escogido por el miedo. Pero sabes que estás engañada de verdad. Y eso es lo que cuenta. Despejas así forman al miedo y la duda. Y allí están las raíces verdaderas de tu madre tierra para que un día vuelvas a ellas.
Lo único que mata es la duda, el miedo y la desconfianza.
¿Cuáles son tus raíces?
