Hoy al amanecer tenía miedo de abrir los ojos y que no fueras tú la primera imagen del día.
Tenía miedo de perder tu hermosa sonrisa mañanera, que me anima y me da alegría.
Tenía miedo de cerrar mi corazón sin esperanza alguna.
Tenía los ojos fuertemente cerrados, el miedo nublaba mi razón pero llegó un poco de valor que me hizo arriesgarme a abrirlos... ¿sabes que fue lo que vi? Fue tu bello rostro, tu hermosa sonrisa y escuchando el bello sonido de tu voz -contesté-.
Gracias por ser la primera imagen del día y la última, desapareciendo el último rastro de miedo con el roce de sus labios.
