Y de pronto te vi, estabas ahí, como esperándome, mi corazón se aceleró y mi cuerpo empezó a temblar. Me sentía tonta, estúpida y a la vez ridícula, como una adolescente, sentía adrenalina y quise besarte, abrazarte y decirte cuánto te he extrañado, mi amor.
Pero recordé que el público nos veía y solo traté de no verte para que mis ojos no me delataran, me conformé con besar tu mejilla y alejarme, así como se aleja la esperanza de volver a besar tus labios.
