Andaba por el mundo vagando,
y apareciste inesperadamente,
eras lo más bello que había visto,
sentí que el mundo se estremecía.
Luego te encontré en otra ocasión,
tanta belleza me dejaba sin aliento,
no sabía qué hacer, me tenías paralizado,
no podía expresar palabra alguna.
Aunque sé que te encuentras en un lugar lejano
siento que estás cerca de mí,
pues estás presente en mi pensamiento,
y solo puedo escribir para ti
lo que inspiras en mi corazón.
Ahora solo puedo dar gracias a Dios,
por haberte puesto en mí camino
y hacerme tan feliz cada momento
de mi existencia.
