Bastará un domingo por la tarde y una cera que arde para animar mi alma,
Bastará una docena de sentimientos entre mi absurdo silencio,
Bastará sentirme viva para escribir lo que siento,
Bastará una feroz y enardeciente lluvia para arrullar mis pensamientos
para viajar entre mis días, para esculcar mis pesadillas, para sentirme cercana a la felicidad y su utopía.
