Lo más duro fue caminar
como amigos por el sendero,
con cuidado de no revelar,
a la gente nuestro secreto;
De que ya éramos novios,
desde hace mucho tiempo;
Aprendimos a mostrarnos,
tan tranquilos y serenos,
pero la verdad que estábamos,
agonizando por dentro...
Una noche nos topamos
al pasar bajo un almendro,
fue allí que con sus ojos,
esos ojos tiernos, bellos,
confesó que se encontraba
muy sedienta de mis besos.
Esa noche nos besamos
y olvidamos por completo
que a nuestro alrededor,
todos nos estaban viendo...
