Su olor, me estremece
Su sabor, me enloquece
Al combinarse con él,
La fuerza que despierta en todo mi ser.
¡Ah, mi negrito!... ¡qué rico estás!
Al mezclarse con la leche
y la melaza borinqueña porque
¡No hay quién nos iguale!
Es nuestra la ricura, sabor y dulzura.
Mi negrito sabroso, ¡que rico estás!
Y haces que todo mi ser se despierte
Al recorrer todo mi cuerpo…
Negrura con blancura de mi leche,
Crema sabrosa de mi Borinquén.
Negro, prieto, casado con mi leche blanca.
Éxtasis total al tomarte caliente...
Sorbo a sorbo, poco a poco,
…provocando un sabroso sudar, que solo tú sabes dar.
Fuerte o suave o caliente bien caliente
¡Oh, cuánto me llenas toda!
Mi corazón… ¡late, late!
Al embriagarme con tu esencia.
¡Ah! ...Y por mi sangre corres, en fluidos de vapor
Que envuelven mi alma entera.
Hoy mi negrito se inventó
Deleitarme de nueva manera.
Se desnudó y derramó
Sobre la mesa de la cocina.
Sus aromas, mi olfato percibió, cayendo sobre él
y acariciándolo en todo su concentrado y negro ser
Con mis tiernas manos llenas...
¡No, no puedo dejar un solo grano
Que se disuelva fuera de mis manos!
¡Amado, negrito cuán delicioso eres a mi paladar!
¡Qué maravilloso es el rico sabor,
Que solo tú sabes brindar... ¡Mi café negro!
