El jugo de mi carne besa con elocuencia
mis sentidos que se rinden al lascivo deseo
de profanar la sintaxis de tu lujuria plena
encumbrar así al tórrido canto de tu cuerpo
bajo las notas ardientes de tu agonía trémula
entrelazada a mí en bravíos espasmos
piel a piel avasallando tu íntima carne
con mi viril presencia que fogosa invade
tu humedad sin reservas y te eleva
en sublime éxtasis a la sórdida locura
de morir complacida y desbordada
tras el fragor intenso de mis caderas
ofrendado mi arrebatado gemido
y mi torrente libre y estremecido
a la pasión que me fustiga
