Como te extraño, no encuentro las palabras justas que dicen lo que siento o que se asemejan a lo que llevo dentro del alma, oculto, solo para ti.
Te extraño, siento esa necesidad de tenerte y entre tus brazos dormirme sin preocuparme por el mañana ni el después.
Te extraño, tengo a mi sombra de testigo que no puedo olvidarte, pues la atosigo siempre que comienzo a nombrarte.
Te extraño, el susurrar en mi oído, las palabras hermosas que alguna vez me dijiste y que esa vez te creí.
Te extraño, como el niño a su juguete, como la novia a la libertad, como la madre a su hijo, como los sueños a la realidad.
Te extraño como jamás he necesitado de nadie, te extraño como la luna a la mañana, y el sol a la noche, te extraño como mi amor a tu suspiro, como mi oído a tus palabras, te extraño más allá de lo que pudiera expresar, de lo que pudiera sentir o lo que pudiera olvidar.
Te extraño más que a la necesidad de ser feliz.
