Déjame al calor que sentía en tus mejillas,
literatura viviente de cualquier momento,
deja que me hablen los recuerdos,
que me cuenten lo que fuimos,
que me marquen con tus besos.
Déjame en este frío que siento al no tenerte,
en el silencio que me escucha,
que me mira igual de indiferente.
Deja que me pierda y no me encuentre,
que habite entre la gente contando historias,
escribiendo versos, llorando, muriendo,
con este miedo de no vivirte,
de no tocarte nuevamente.
