Tú eres armonía y yo contrapunto:
juntos somos escritura musical.
Somos funcionalmente inseparables,
ya que nos complementamos mutuamente:
somos elementos de un mismo sistema musical.
Es imposible escribir líneas simultáneas en tu corazón
sin que se produzca armonía.
Y es imposible escribir armonía en mi alma
sin la actividad lineal de tu amor.
Las voces melódicas de nuestros corazones
tienen actividad horizontal,
pero, al sonar simultáneamente,
tienen dimensión armónica vertical.
Nuestro amor reúne la más profunda síntesis
de las dos dimensiones jamás lograda:
Es extremadamente rico armónicamente
y siempre sigue una clara direccionalidad tonal.
Sola, eres una mujer enormemente fascinante,
pero es en consonancia conmigo cuando encuentras la
máxima dimensión del romanticismo de tu alma.
Somos voces, acentos, movimientos… música viva.
Yo puedo ser bajo o tenor y tú, contralto y soprano:
Juntos podemos hacer la composición coral
más hermosa y delicada, nunca antes escuchada.
Podemos simular que mantenemos la independencia
de nuestras voces,
pero es cantando a dúo como conseguimos que
nuestra composición musical resulte gloriosa.
Nuestras almas pueden cantar en movimiento directo:
que nuestras voces suban y bajen juntas, paralelas;
Movimiento oblicuo: que mi voz no se mueva, mientras
la tuya sube y baja, o viceversa;
O movimiento contrario: que una de nuestras voces suba
mientras que la otra baja…
Pero siempre en perfecta consonancia.
